Un nudo de bruja es un amuleto protector que está formado por dos poderosos símbolos entrelazados. El primero de ellos es el círculo, el símbolo universal de la vida, el universo y las cosas eternas, y el nudo de cuatro esquinas. Este último es gaélico y representa las cuatro estaciones, a los cuatro dioses de las estaciones celtas, a los cuatro puntos cardinales y a los cuatro elementos (tierra, fuego, agua y aire), entre otras cosas. Además, como dato interesante, el nudo de cuatro esquinas se puede dibujar sin levantar el lápiz del papel.
La unión de estos símbolos permite que el nudo de bruja contrarreste las maldiciones, mal de ojo o conjuros negativos que lancen sobre la persona que lo lleve. Pero, como hemos dicho antes, el nudo de brujo no solo sirve de protección. ¡Sirve como escudo reflectante! Así que mandará de vuelta toda la negatividad a aquel que la haya lanzado en primer lugar. Solo con llevarlo puesto, ya puedes sentirte más tranquilo.
El término griego Tetragrámaton significa “palabra de cuatro letras” y se refiere al nombre hebreo de Dios: Es la semilla de la vida.
Cada una de sus puntas representa los cuatro elementos (agua, fuego, tierra y aire) y el espíritu que los controla.
Actúa contra las energías oscuras, siendo altamente eficaz para combatir el mal del ojo, las envidias o las entidades negativas. Otorga dominio espiritual sobre las energías de los elementos (Tierra, Agua, Fuego y Aire) y muestra el camino hacia la sabiduría interior para aportar poder y evolución espiritual.












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